"Muchas veces he oído de "amores que matan". Sí, una experiencia de amor que al principio parecia un sueño de hadas, pronto termino en una experiencia traumática, dolorosa, frustante y destructiva. Así son los amores que matan: POSESIVOS, es decir , no permiten a la otra persona ningún espacio de libertad para que pueda desarrollar su propio proyecto de vida, se le hace sentir que es una cosa, una pertenencia más.
TORMENTOSOS, el amor no es para sufrir, llorar y vivirlo de manera truculenta, sino que es para crecer, para consolarse, para hacerce felices los unos a los otros; los amores que matan están siempre llenos de lágrimas, dolores, gritos, ofensas y toda una serie de emociones negativas que hacen que se consideren dañinos. MANIPULADORES, nadie puede quitarnos nuestra libertad de pensar, sentir y de actuar. Tenemos que ser dueños de nosotros mismos y actuar desde nuestra capacidad de decisión. Los amores que matan están llenos de manipulaciones, de obligaciones, de empujar a hacer a los otros lo que no quieren. ESCLAVIZANTES, lo doloroso de estos amores que matan es que los que los sufren no quieren dejarlos, están atados a ellos y casi que como una droga necesitan ser maltratados y humillados, sienten que si los dejan van a morir. Estos amores no sólo son de pareja, hay muchos de padres y de hijos así, y hasta de algunos amigos también. Lo importante es aprender a amar y a tener claro que hay realidades que no se pueden ceder: Dignidad, respeto, valor propio y otros más. Hay que vivir atentos y darse cuenta qué experiencia afectiva se esta teniendo. Todo tiene que ser puesto bajo cuestión". hasta aquí el documento del Padre Linero.
Que bueno que muchas parejas leyeran este articulo y que comprendieran que el amor es algo hermoso cuando se vive en libertad y la Santa Biblia nos muestra lo que es el verdadero amor, leamos 1Cor. 13, 1-7. El amor entre la pareja debe fundamentarse en una amor Ágape, un amor lleno de perdón, como el que nos ofrece el Padre Celestial y como el que ofreció Jesús en la Cruz y sigue ofreciendo a través del sacramento de la Reconciliación.
Si construyéramos un mundo lleno de amor, cuanto dolor eliminaríamos de nuestras vidas, cuantas lágrimas ahorrariamos, busquemos pues a Dios y hagamos al Señor, el Señor de nuestra existencia y vivamos en el amor.
Luis Fernando
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