domingo, 30 de octubre de 2011

SED DE DIOS.

"SEÑOR, DAME DE ESA AGUA, PARA QUE NO TENGA SED" Jn 4,15
No solamente  la sed  que siente nuestro cuerpo, puede deshidratarlo y causarnos la muerte, también la sed de Dios puede   causarnos  una una deshidratación espiritual que nos lleva  a  vivir  como  entes  sin sentido. Esta sed  de Dios, es decir esta falta de un contacto  con Dios nos hace  perder  las ganas de vivir, el sin sentido de la vida  y el entusiamo a  todo  lo que hacemos.
Solamente  una  vida  espiritual, un contacto permanente  con Dios nos proporciona  una vida alegre, llena de  satifacciones y de oportunidades.
Por esto es importante que nosotros conozcamos  a Dios Padre por medio de  Jescristo su Hijo, a quien Él envió para  darnos  la Salvación y una vida nueva.
Jesús Resucitado esta entre nosotros  y  espera  que  nosotros lo aceptemos  para  calmar la sed  que nos causa este peregrinar hacia la Jerusalen Celestial. Esa sed   nuestra,   es la misma sed de Dios, sed de amor, sed de injusticia, sed de solidaridad, sed de perdón.
Aceptemos  el agua viva  que Jesús nos ofrece, podemos beber de ella en la Sagrada Escritura, en la Santa Eucaristia y en el amor al Prójimo.
Dios los Bendiga

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